Qué preocupa más a los hombres en el siglo XXI

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la infertilidad como una enfermedad del sistema reproductivo que impide lograr un embarazo después de un año o más de mantener relaciones sin protección. Infertilidad no es lo mismo que esterilidad, que sería la incapacidad para llevar un embarazo a término. 

En España, en torno al 17% de las parejas en edad de tener hijos, unas 800.000 aproximadamente, no consiguen concebir de forma natural. La suplementación es, para muchos de ellos, la solución para mejorar la fertilidad tal y como vemos en esta página.

Síntomas

Aunque el principal síntoma por el que se detecta la infertilidad masculina es la incapacidad de concebir un hijo, existen otros signos asociados con esta enfermedad a los que se debe prestar atención:

    • Hinchazón, dolores o un bulto en la zona del testículo.
    • Incapacidad para oler.
    • Infecciones respiratorias habituales.
    • Crecimiento mamario anormal. Esto es conocido con el nombre de ginecomastia.
    • Disminución del vello corporal o facial, así como otras señales de anomalías a nivel cromosómico u hormonal.
    • Un recuento de espermatozoides por debajo de los parámetros normales, que puede ser:
      • Menos de 15 millones de espermatozoide por mililitro de semen.
      • Menos de 39 millones de espermatozoides por eyaculación.
    • Dificultades en la función sexual, tales como:
      • Problemas para eyacular.
      • Menor deseo sexual.
      • Eyaculación de pequeñas cantidades de líquido.
    • Disfunción eréctil.

 

Causas

Las principales causas que provocan la infertilidad en el hombre son las siguientes:

Obstrucciones

Una obstrucción en el conducto eyaculador, los conductos espermáticos o la uretra puede llegar a imposibilitar la eyaculación del semen. De hecho, las oclusiones son una causa frecuente de infertilidad.

Poca calidad en el semen

Problemas de tipo hormonal, anatómico e inmunitario, y también otros factores ambientales, pueden producir carencia de espermatozoides, así como otros trastornos en el semen que influyen en la infertilidad.

Herencia genética

Ocurren casos en los que los conductos deferentes tienen deficiencias, y aunque se produzcan espermatozoides, no se puede llegar al eyaculado. Otra enfermedad hereditaria que produce infertilidad masculina es el síndrome de Klinefelter. También puede deberse a la microdelación, que es una alteración del material genético.

Croptorquidia 

En este caso los testículos no descienden al escroto en el primer mes de vida, pudiendo provocar infertilidad.

Eyaculación retrógrada

Los espermatozoides toman una dirección errónea durante la eyaculación, yendo a la vejiga en lugar de ser expulsados a través de la uretra.

Varicocele

Se trata de una serie de varices (venas dilatadas) que se producen en el escroto, provocando un aumento de temperatura en los testículos que debilita el semen y afecta a la producción de espermatozoides.

Otras causas

Trastornos hormonales, haberse hecho la vasectomía hace más de dos años, problemas que alteran la sexualidad, la edad, o padecer sobrepeso o una excesiva delgadez, son otras posibles causas de infertilidad en los hombres.

Prevención

Aunque como hemos visto existen condiciones genéticas que provocan la infertilidad, en otros casos se puede prevenir de las siguientes formas:

  • Evitando un peso inapropiado.
  • Manteniendo una temperatura óptima en la zona testicular, por ejemplo evitando la ropa apretada.
  • Venciendo la adicción al alcohol, el tabaco y las drogas.
  • Evitando la radiación de los móviles y los portátiles. Es importante, por ejemplo, no acostumbrarse a ponerse el ordenador directamente sobre las piernas.
  • Tomando alimentos nutritivos, ya que una falta de estos, y especialmente de cinc y vitamina C, puede provocar problemas en la producción de esperma.
  • Haciendo ejercicio regularmente, para mantener un buen nivel de inmunidad, ya que las infecciones y las inflamaciones pueden parar por completo la producción de esperma sano.

Aunque ante la menor duda, lo mejor es siempre consultar con un médico especialista.

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